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De la autoestima al autoamor

Publicado el 12/07/2017 a las 14:21

Segunda parte: El origen, los niños

La autoestima comienza a formarse en la infancia en el momento en que el niño deja de estar fusionado con su madre y se comienza a percibir como ser independiente Desde la cuarta semana aproximadamente comienza el proceso de individuación y dessimbiotización con la madre. A medida que va adquiriendo habilidades motrices, del lenguaje y maduración cerebral, comenzará a construir su identidad, su YO:

"Yo soy Manuel, me gusta la pizza, no me gusta esa camiseta que raspa, se me da bien jugar a futbol, soy rubio..."

Paralelamente, registrará lo que ocurre fuera, si mamá está contenta, si grita, si un niño me tira del pelo, si papá juega conmigo etc., y hará una relación directa con el sentido de si mismo, que juzgará como más o menos valioso. Aquí es donde se origina la autoestima. Se construye en base a las experiencias que le muestran cuando es merecedor de amor y cuando no.

El niño van aprendiendo la escala de valores que se le transmite por un lado como lo ideal, y por otro recibe las respuestas de si se le acepta o no respecto a ese ideal. Es en la comparación entre lo que es y lo que ha introyectado que debería ser, o sea el ideal, cuando va adquiriendo una imagen sobre sí mismo. Mientras va creciendo, si por ejemplo, no es capaz (por múltiples razones) de hacer los deberes tranquilo, sentado en su silla, sin distraerse que es lo que aprende que debería hacer y el modelo que los mayores le dan, incidirá en la imagen sobre sí mismo el no llegar a realizar éste modelo. Ésta sensación se acentuará si el niño es reprendido, castigado, comparado con otro hermano que sí lo hace. A pesar de que pueda rebelarse y mostrar fuerza con la oposición, internamente ya está sucediendo el conflicto. La autoestima se fragiliza. Aumenta la culpa y/o la vergüenza por no ajustarse a lo esperado.

Un niño necesita una autoestima fuerte. Es justamente en la infancia cuando debe aprender los códigos sociales y naturales que autorregularán sus impulsos más primarios. Toda su experiencia le llevará a construir un sistema de clasificación inconsciente dual: lo bueno y lo malo. Si doy un beso a mi hermano es bueno. Si pego a mi hermano es malo. Mamá y papá lo explicarán claramente, a veces con palabras, a veces con gestos, comportamientos y reacciones. El niño lo aprenderá pero no siempre lo podrá cumplir. Sabe racionalmente que no debe pegar a su hermano pero su rabia le domina, le pega, después es reprendido, se siente internamente culpable, su autoestima se empequeñece porque no es capaz de cumplir con el ideal y sus celos aumentan, por lo que lo más probable es que su deseo de pegar a su hermano también aumente.

Los niños desafiantes, rebeldes o hiperadaptados esconden baja autoestima. También ocurre que el niño puede ser muy "bueno", tener muy buena adaptación a lo que se espera de él y sin embargo su autoestima estar baja. Esto ocurre cuando hay un exceso de exigencia y/o una falta de valorización por parte de los padres.

Te propongo como ejercicio lo siguiente: si tu fueras tu hijo, y pudieras mirarte al espejo y este espejo reflejara su sentir interno, ¿qué verías?...¿Qué más?... ¿Qué necesita ese niño?

¿Como generar autoestima?

La buena autoestima se reflejará en la seguridad y alegría del niño. Si ésto no está ocurriendo, celebra a tu hijo, alégrate por él y transmíteselo. Da valor a lo que si consigue, aunque sea muy poco. Por ejemplo si consigue estar sentado y concentrado 5 minutos seguidos haciendo los deberes, apláudeselo. No le recuerdes que debería estar así una hora. Reduce y fragmenta tus exigencias. Sino, se desmotivará, verá muy lejano el objetivo y se verá a sí mismo incapaz, raro, poco, no suficientemente valioso.

Y por favor, no solo ensalces sus logros pequeños o grandes, sino asegúrale de que todo en él está bien, que es perfecto. Cuéntale que como niño le toca aprender ciertos comportamientos, a veces más fáciles, a veces más difíciles. Y que más allá de los comportamientos, su Ser es luminoso, brillante y lleno de bondad y Amor. Dile que lo amas con todo junto. Con lo que aprende y con lo que todavía no ha aprendido, con sus talentos y con sus dificultades, con sus éxitos , con su frustración, tristeza, y todo lo que sucede en él. La aceptación incondicional es Amor. Transmítele ese Amor y sus ojos brillarán. Se sentirá más fuerte, capaz, digno de recibir y valiente en el vivir. Trasciende la autoestima condicional convencional y transmite amor incondicional.

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