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La Terapia Infantil Parte 2: Resistencias de los padres a la hora de acudir a terapia.

Publicado el 20/12/2017 a las 21:59

 

Los especialistas estamos justamente para intervenir en estos casos. Para ver en donde los padres no pueden ver y para actuar en donde los padres no pueden actuar.  Aparecen resistencias a acudir a terapia:

·      La desconfianza. La entrega  de nuestros asuntos íntimos y a veces incluso ocultos a una persona ciertamente desconocida. La exposición de nuestra vulnerabilidad e impotencia como padres nos puede dar una sensación de vergüenza  o culpa que preferimos evitar.

·      La negación. En realidad no estamos tan mal, mira ayer estaba mi hijo más tranquilito... Cuando no queremos ver, toda clase de excusas nos vienen bien. Nos encanta nutrir la esperanza de que ya va mejor, aunque sea que esto ocurra un día a la semana, ya nos sirve para calmar .momentáneamente nuestra angustia. Podemos racionalizar la situación, comparar con nuestros tiempos, mucho mas duros, engañarnos como que es normal..., banalizar... No aceptar, no ver el sufrimiento, es toda una estrategia  de evitación para no sentir dolor.

·      No querer moverse de la zona de confort. Entrar en terapia gestáltica significa como padres  y como individuos tener que ir a mirar asuntos internos, pendientes, que no están resueltos . Sin embargo hemos encontrado un lugar de balance neurótico en el que por asirnos a lo conocido, por miedo a los cambios que trae la autenticidad, permanecemos prostituídos en una zona de confort tolerable.  Ver las manipulaciones, ver la perdida de dignidad, ver la pasividad, ver la agresión, ver las evitaciones, ver las carencias, etc., no es cómodo para la mayoría. Requiere de un impulso, de un anhelo de crecimiento. Y un entendimiento de que salir de la zona de confort es para bien, para mucho bien, mucho mejor que lo que conocía hasta el momento la persona.

·      El niño o el adolescente no va a querer ir a terapia. Esta es una manera de eludir la responsabilidad de padres cargándosela al hijo. ¿Un hijo decide sobre su salud? No. Es un error dar el poder de una decisión tan importante a un menor de edad. Cuando hay que ir al médico se va. Cuando el médico indica un tratamiento se cumple. No se cuestiona. La salud psicoemocional  tiene el mismo lugar de importancia que la salud física. Los responsables son los padres y ellos deciden sobre los cuidados hacia sus hijos. Si el niño o adolescente no quiere venir, y esto sucede mucho y es completamente entendible, es tarea del terapeuta manejar esta situación. Los padres deben ser firmes y confiar.

·      El costo económico. Cuando tu hijo recibe terapia, está recibiendo un tratamiento psicoemocional igual que si fuera al médico y le recetaran una intervención, sesiones de rehabilitación etc. Por lo tanto estarás pagando un tratamiento que incluye un espacio, un tiempo y la dedicación  exclusiva de un profesional cualificado, con experiencia y especializado. También se incluye  generalmente,las revisiones  y supervisiones del caso con otro profesional psicoterapeuta, capacitado para supervisar, y un equipo de psicoterapeutas para contrastar y valorar el caso en cuestión. En muchas ocasiones, no hay una falta real de dinero. Dinero hay solo que has de cuestionarte tus prioridades, qué parte de en donde pones tu dinero es intrascendente, que parte hay de hábito en ello y la dificultad de cambiar estos hábitos temporalmente en favor de la salud emocional, psíquica y del auténtico bienestar. He atendido varias veces a personas de muy bajos recursos y con serias dificultades hasta para comer. Realmente era un esfuerzo pagar la terapia para sus hijos. Sin embargo lo han hecho entregadamente, sin dudas. Han sostenido el proceso siempre confiando y lo hemos finalizado con éxito, celebración y felicidad. Estas personas son maestros del corazón.

·      No tiene tiempo el niño o no tenemos tiempo los padres para venir a terapia. Tanto los padres como los hijos llevan un ritmo de vida marcado por horarios y actividades. En algún momento hemos de parar y reflexionar qué es lo verdaderamente importante. El tiempo está disponible siempre. El asunto a revisar igual que con el dinero, es ¿qué haces con tu tiempo? ¿En qué lo usas? Y, en este momento de mi vida, tocando tierra y con un principio de realidad sobre lo que está ocurriendo, ¿en qué es mejor para mi hijo y para los padres usar el tiempo?

 

 

En el próximo artículo te hablaré sobre los beneficios de la terapia.

 

Margarita Bermejo Esteban

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